Entrance to peru subway station in buenos aires
Entrance to peru subway station in buenos aires

El imaginario cotidiano de la arquitectura histórica de Buenos Aires tiene una semblanza estoica, con estructuras macizas y puertas talladas cuyas molduras reflejan la opulencia. Rara vez alguien recuerda con precisión el marco desvencijado a punto de descolgarse en una calle de Almagro. El olor a café de un bar se esparce por las veredas, mientras el ruido de bandejas enchapadas con flores y pájaros de colores puros hacen de cuna una casa que resiste en nuestra memoria.

Imagino a Buenos Aires como un gran espiral, donde sus cafés son el anillo central. Luego se encuentran sus talleres de oficios con aroma a cuero en el barrio de Mataderos. Y los materiales de Buenos Aires son las casonas, sus vidrieras, los adoquines y sus cafés.

Hay un latido que está en las calles, un saber popular impregnado de cultura, una poética callejera, de balcones, negocios y vecinos. Son las imágenes las portadoras de mensajes, de símbolos.

Muchas veces creemos que el saber, el conocimiento, deviene solamente del campo de las ideas; pero, ciertamente, el saber también bebe del campo de la imaginación.

Hay dos caminos para transitar la experiencia del vivir humano: con las ideas en la cabeza o con la imaginación en los ojos. En el sendero de la imaginación, la vida alcanza mayor intensidad. Nada hay pensamiento más poderoso que el silencio que ofrece el humo de una pequeña taza.

Los cafés de la ciudad son nuestro patrimonio. Las cosas que nos rodean, no los objetos, acumulan saberes. En el caso de los bares notables, no solo es el romanticismo de una época perdida el que nos convoca, sino la insistencia en acrecentar el valor de nuestra cultura. Ese concepto se llama aura. ¿Qué es el aura? Es todo aquello que una obra acumula: su temblor, su resonancia, su aroma.

Un café es una cosa que encierra una multiplicidad de otras cosas: libros sobre la mesa, un diario, un problema hablado, un reparo, cuadros, libros escritos, reuniones de artistas, música en el aire. Miles y miles de cafés son el reservorio de muchos pequeños mundos o, más bien, del mundo dado en pequeños trozos.

Si raspamos los muros de nuestros cafés o las ferias itinerantes de nuestros barrios, encontramos pedazos de nuestra historia, la personal y la común. Hacemos con todas esas texturas un tejido amoroso, un saber. De qué está hecha la poesía de Cortázar sino de una taza de café en una ciudad como esta.

Imaginación y memoria en Buenos Aires
Bar el colonial · Día de los cafés de Buenos Aires · 2024