

¿Qué es una obra de arte? Es la imaginación al servicio de una invención estética, emotiva e histórica. La imaginación, no el mundo de las ideas. Son la espesura vívida que deviene de lo caminado. De ahí el material del arte: las imágenes.
Todas las imágenes habitan en un mundo de puras visiones, y en un tanteo a ciegas, en plena adivinación, vislumbra el artista el asomo de unas imágenescreaturas, un amarilloamanecer que será la obra de arte. Lo sucedido en sus noches, sus caminatas, el calor acaecido, los bullicios, su tiempo histórico, se despliegan en la tela o un poema. Esa temperatura de los colores o el vibrar de las palabras es el aura de una obra de arte: el tiempo único e irrepetible que nos alcanza y trasciende.
¿De dónde brota el color? ¿Por qué un rojo o un morado frutal? ¿Por qué un amarillo desolado, un gris terciopelo de ave o un azul cayendo al río?
La colección de pinturas Las Sibilas de San Telmo, cuyo hábitat es la Sacristía de San Pedro González Telmo, tiene como tesoro invaluable una serie de doce óleos del siglo XVIII. ¿Qué es aquello que atesoran?
En sus materiales, colores, óvalos florales originarios de nuestra América, las manos de maestros y aprendices anónimos que dieron forma a sus figuras y colores, el tensado de la tela; cada una de las zonas de estos cuadros es mensajera de la historia cultural, religiosa y artística de nuestra comunidad.
La historia de los pueblos está hecha de sus vestigios creando una geografía emotiva a través del arte. En esta Sacristía, los rostros de Las Sibilas son testigos de los acontecimientos de tres siglos de nuestra ciudad.
¿A quién ofrece su testimonio una pintura? Se origina entre el bullicio del mundo y la visión del artista, pero sólo se expande en la contemplación mutua; la comunidad y la obra se miran.
La osadía de estos óleos radica en que, a pesar de una restauración y una investigación exhaustivas, que revela su origen en los talleres del Alto Perú, se desconoce el momento de su llegada a esta Sacristía. Reposan silenciosas como enredaderas otorgando vigor a estos muros que son Patrimonio Histórico Cultural. La pintura es la piel del artista, de la historia y de su comunidad.
La incertidumbre de su arribo les otorga un carácter misterioso. El arte teje con el hilado de la incertidumbre humana y a través de un entreverado camino estético, llena las fuentes culturales, históricas y sensibles. El silencio del arte es un silencio precioso.
Las Sibilas profetizan. El mensaje divino reposa sobre doce misterios que tejen la vida del mundo con la vida del cielo. El arte se enreda en esa trama a través de los colores. Somos enredaderas sobre los muros del mundo.
Profecía y poesía en los bordes del mundo

Contacto
Si te interesa trabajar juntos o desarrollar una idea, podés escribirme.
Correo
gabriela.f.oyola@gmail.com
© 2026. All rights reserved.