G A B R I E L A O Y O L A

Obrar la palabra

La literalidad es para las piedras; pero el resto —incluso las piedras— es para la poesía, o la escritura, como se guste.

[Amigos artistas]

LA ESCRITURA

Hace años que releo una carta que habla sólo de pintura, pero no puedo evitar leerla como si se tratara de un poema.

Trabajaba con escritores en ese tiempo y aún no había visitado las obras de Van Gogh, conocía poco y nada de pintura, pero en verdad no se trataba de conocimiento porque el arte tiene alma y eso sólo es de encuentro.

Y sobre un escritorio alguien olvidó una pequeña revista que guardaba en su interior una carta llena de emoción y aliento hacia la obra de Capristo. Descubrí para siempre mi sensación al escribir.

Despertó tantas imágenes en mí que por momentos tengo la viva impresión de haber escrito en detalle sobre sus pinturas. Me han dado ganas de vivir entre las palabras de sus playas.

He quedado frente a ese poema como frente a un descubrimiento. ¡La pintura está en los bordes! Veo esos anímicos destellos de colores a través de las ventanas de los cafés del centro.

Sucede como con los sueños, la imagen se vuelve adivinación y se presenta al alma como un desorden poético de formas. Y como no sé pintar más que en duermevela, cada vez que leo esa carta, vago por mis calles sólo para ver.

BORDES

Desperté pensando que mi padre había crecido en la calle, pero en las calles de su pueblo como desea todo niño... La infancia es un hábitat munido de nostalgia y corazón de donde nacen las creaciones más sensibles.

Una escritura terrosa

¿El cine es imagen? ¿De qué? ¿El teatro es cuerpo y espacio? ¿Y la pintura no será acaso el movimiento de trozos de mundo? Sobre cada uno de estos territorios hay que darse a la entrega del tránsito, del desplazamiento, del recorrido, porque el arte es mundano: de mundo. El cine, la pintura, el teatro, la escritura son territoriales en el sentido de una vívida experiencia de cada uno de nosotros con el mundo. Y cuando pienso en ese cadauno pienso en un cuerpo ligado a sus particularidades, sus señas, las marcas gestadas a lo largo de los días de nuestra vida.

Me lanzo a hablar de las llamaradas que una obra enciende porque la obra total no se ve. Lo que vemos es apenas el asomo de todo lo que ha sucedido en el mientras tanto de ese proceso, de esa confección, de cada una de sus celestiales creaturas que llamo obras de arte.

CRÓNICAS DE LO SENSIBLE

Two sailors in uniform sit by the sea.
Two sailors in uniform sit by the sea.

Miradas liminales

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